COLOMBIA:, TRABAJANDO POR LA PAZ, LA SALUD Y LOS DERECHOS HUMANOS

Aunque en 2016 se firmaron los Acuerdos de Paz en Colombia, las situaciones de violencia organizada y conflicto armado continúan, se han hecho más intensas en los últimos años. A este contexto se suma el impacto de la pandemia mundial de COVID-19 que ha aumentado el número de víctimas y ataques violentos en las zonas más rurales y vulnerables de Colombia, afectando, principalmente y de forma exponencial, a las comunidades indígenas y afrodescendientes.

Una de las zonas más afectadas es la región del Atrato. La región es el territorio ancestral de comunidades afrocolombianas y comunidades indígenas, que han enfrentado condiciones de marginación y discriminación durante siglos. En la actualidad, a esta condición de discriminación histórica, se añade los efectos del conflicto armado, el impacto de enfermedades relacionadas a la falta de accesibilidad a recursos básicos y atención de calidad en el ámbito de la salud, y el producido, como ya comentábamos, por la COVID-19. Todos estos factores hacen que estas comunidades se encuentren en riesgo de desaparición física y cultural. Sólo en el primer semestre del 2020, al menos 11.146 personas pertenecientes a comunidades étnicas afro (43%) e indígenas (53%) fueron víctimas del conflicto armado.